Teniendo en cuenta que actualmente la vía de transmisión en ascenso es la sexual, es necesario abordar la prevención del VIH/SIDA con un enfoque global, en el contexto de la promoción de la salud sexual y de la prevención de ITS. Sin embargo, la educación sexual no puede reducirse a centrarse en la prevención de peligros o situaciones de riesgo. hay que prestar a la sexualidad la atención que se merece considerándola como una dimensión fundamental del ser humano, como algo positivo y enriquecedor que va más allá de lo exclusivamente genital, coital o reproductivo.
Por estos motivos, antes de hablar del VIH/SIDA es importante que todos/as sepamos a qué nos referimos cuando hablamos de SEXUALIDAD.
Por sexualidad entendemos la forma en al que cada persona vive su condición de varón o de mujer, con relación a las otras personas. Esta dimensión de nuestra personalidad se aprende igual que el modo de comportarse y nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte, manifestándose en cada momento y en cada personna de modo diferente.
La sexualidad la sentimos, la vivimos, pero no es fácil hablar de ella porque no hay normas iguales para todos/as. Tiene que ver con cómo nos vivimos y sentimos como chicos y chicas y cómo vivimos nuestras diferentes formas de ser y sentir. Generalmente, las personas, al hablar de relaciones sexuales, piensan directamente en la penetración (anal o vaginal), todo lo demás se considera juego o actividad preliminar. Sin embargo, las formas en que las personas pueden vivir y expresar su sexualidad son muy diferentes. Aunque en nuestra sexualidad está implicada también nuestra genitalidad, no debemos confundirnos y creer que son la misma cosa. Sexualidad no es solamente:
- Genitales
- Reproducción
- Coito (relación sexual con penetración anal o vaginal)
- Heterosexualidad
Las formas de vivir nuestra sexualidad las vamos descubriendo, perfeccionando y disfrutando a lo largo de toda nuestra vida, además es distinta en cada persona, cambia con el tiempo y no tiene por qué coincidir con una norma establecida. La idea de que existe una única forma "como debe ser" o una forma "ideal" de sexualidad, es la que provoca que se busque la fórmula perfecta. Sin embargo, las expresiones de la sexualidad varían tanto como las personas y sus formas de ser, vivir y desear. Por eso no existen recetas al respecto.
Es importante conocerse uno/a mismo/a y saber cuáles son nuestros deseos y particularidades. De esta forma podremos hablar sobre lo que nos gusta, deseamos y lo que no. La clave está en la COMUNICACIÓN.
Hablar de forma personal sobre cómo cada uno/a vive y siente su sexualidad es una cuestión difícil, no sólo para los/as jóvenes, sino también para la gente adulta. Si la relación es estable, pocas veces se habla de qué queremos, qué nos gusta y mucho menos nos atrevemos a plantear la cuestión del VIH/SIDA. Cuando la relación es casual o temporal todavía resulta más difícil hablar de ello. Preguntar si la otra persona se ha hecho la prueba del VIH o decir que no se quiere tener una relación sexual con penetración sin preservativo, son cuestiones que requieren, seguridad, confianza, tranquilidad, perder el miedo a que la otra persona se enfade y poder hablar sobre lo que deseamos y queremos.


























